Bienvenidos al Blog

Bienvenidos a mi espacio personal, dedicado con mucho cariño y dedicación, a la vida en milicia, de ayer, hoy y todos los tiempos. En este blog iré colgando mis breves relatos, de esos que se escriben en momentos de inspiración, y que salen del corazón.

En ellos no hay ni motivaciones ideológicas, ni representación alguna de críticas o quejas, sencillamente son un compendio de ficciones literarias, que dedico a los españoles de todos los tiempos, que en un momento u otro de la historia de España, estuvieron, han estado o estarán vinculados con la vida en la Milicia, que han convivido con sus virtudes, sus defectos, sus emociones, sentimientos, pero sobre todo han sentido en sus espíritus, esas palabras que escribió Calderón de la Barca, y que rezaba en una estrofa aquello de "... la milicia no es más que una religión de hombres honrados...".

La espada y la pluma han sido compañeros de viaje durante toda la historia, y siempre se han respetado cuando la lid ha sido justa. Agradezco a todos los visitantes su tiempo por dejarlo aquí, y agradezco los comentarios que obviamente me servirán para mejorar
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domingo, 31 de marzo de 2013

Pólvora, humo y polvo en el Rabal



Polvo…gritos…sonidos de guerra…Todavía aturdido Jesús, se levantaba del suelo…no se ubicaba.  Veía a paisanos correr, a sus vecinos del Rabal, que junto con él se habían atrincherado en una pequeña casa cercana al Puente de Piedra. –Debió ser una granada o un cañonazo…- pensaba mientras recomponía sus ideas, y se libraba de escombros y del susto.

Buscó con ahínco su fusil, y lo encontró junto con el cuerpo de Carmelo Soteras, su vecino y amigo de correrías de juventud.  Una fea grieta le abría la sien, y dejaba una espantosa imagen de la cabeza del vecino abierta como un melón.  Pobrecico- Pensó mientras cogía el fusil.

Con presteza se volvió hacia el lugar que antes había sido su parapeto, ya no existía, era un punto de luz en la tapia de aquella casa. –Mejor, escombros…mejor.- Se dijo a sí mismo, mientras se tumbaba y cargaba el fusil.

jueves, 14 de marzo de 2013

Nadie queda atrás...




-¡Alto!- Ordenó el Teniente Lucas.  Toda la patrulla se desplegó en un perímetro de unos 30 metros, creando un círculo casi perfecto.  Cada uno de los componentes se arrodilló, y como aquel bosque era tan denso, profundo y oscuro, todos sabían que debían concentrarse en agudizar el oído.  Aquel bosque estaba muerto, no había animales, no había ruidos.  Ni siquiera el Sol penetraba por las copas de aquellos negros árboles, y ni siquiera el viento era capaz de mover las ramas y hojas muertas de lugar atroz.

El Sargento Mejías se acercó despacio al Teniente Lucas.- Mi teniente, este puto bosque me da mal rollo…, no hay ruidos, no hay bichos, no hay nada… y tiene que haberlo….tiene que haberlo…- Le decía situándose espalda con espalda, sin dejar de mirar a un sector concreto dentro de aquel círculo defensivo.
El Teniente Lucas respiró profundamente, movió la cabeza afirmativamente y le respondió. – Mejías ya sé que esto no pinta bien, y tenemos claro que los informes que nos han pasado, juran y perjuran que ellas se encuentran aquí, pero tú me dirás, no se ve nada, no hay indicios de nada…- 

Mejías se giró hacia el Teniente, y mirándole a los ojos le puso cara de circunstancias.  Se levantó y se fue a su lugar dentro de aquel despliegue defensivo.