Bienvenidos al Blog

Bienvenidos a mi espacio personal, dedicado con mucho cariño y dedicación, a la vida en milicia, de ayer, hoy y todos los tiempos. En este blog iré colgando mis breves relatos, de esos que se escriben en momentos de inspiración, y que salen del corazón.

En ellos no hay ni motivaciones ideológicas, ni representación alguna de críticas o quejas, sencillamente son un compendio de ficciones literarias, que dedico a los españoles de todos los tiempos, que en un momento u otro de la historia de España, estuvieron, han estado o estarán vinculados con la vida en la Milicia, que han convivido con sus virtudes, sus defectos, sus emociones, sentimientos, pero sobre todo han sentido en sus espíritus, esas palabras que escribió Calderón de la Barca, y que rezaba en una estrofa aquello de "... la milicia no es más que una religión de hombres honrados...".

La espada y la pluma han sido compañeros de viaje durante toda la historia, y siempre se han respetado cuando la lid ha sido justa. Agradezco a todos los visitantes su tiempo por dejarlo aquí, y agradezco los comentarios que obviamente me servirán para mejorar
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lunes, 8 de agosto de 2011

LA RECUPERACIÓN



-¿Tan mal está el vehículo?- Preguntaba el Brigada Morales, jefe del equipo de recuperación.

-Han dicho por radio que están a mitad de un barranco, y que la zona es mala Jefe, deben estar tirando.  Allí ya hay un par de VEC,s y algo más, pero la cosa no debe de pintar bien.- Respondió el Sargento Carmona, responsable del vehículo BMR “Recovery” .

Se dirigían por la carretera de Mostar a Jablanica  con dos vehículos, un Nissan Patrol y el BMR Recovery.  Un camión del contingente español de UNPROFOR se había despeñado por un barranco debido a un ataque con armas ligeras, al convoy con suministros que intentaba llegar a la ciudad de Konjic.

El ataque había provocado que uno de los camiones de suministros con sus dos ocupantes, se hubiera precipitado por un barranco, y milagrosamente todavía no había caído al río Neretva que amenazante esperaba para engullirlos.  Por la orografía y lo aparatoso del accidente, no se había podido llegar hasta los ocupantes, que permanecían en el camión corriendo la misma suerte que el mismo.

jueves, 4 de agosto de 2011

CABEZA DE PLAYA


El agua salpicaba desde los laterales de la barcaza, y algunos disparos silbaban por encima de las cabezas de los legionarios de la 6ª Bandera de la Legión, que estaba a escasos metros de la playa de la Cebadilla, en el inicio del desembarco en Alhucemas.


La artillería rifeña comenzó a vomitar fuego creando una barrera de fuego en la misma cabeza de playa.  Los legionarios miraban por encima de sus cabezas, y lejos de sentir miedo, sentían desesperación por no estar ya en tierra firme, comenzando hacer su trabajo.


Algunos disparos impactaron contra la barcaza. -¡¡Agachad las cabezas!!- Gritó el Capitán Novales, pero ninguno obedeció, todos seguían mirando esperando ver a los mal nacidos que les estaban aderezando la llegada.  En todos aquellos legionarios de la 6ª Bandera se podía ver a través de sus ojos, unos deseos implacables de venganza.  El que más o el que menos, tuvo un familiar o amigo o conocido asesinado en todo el caos y desbandada del desafortunado desastre de Annual. Y ahora tocaba devolver el pago con el que el moro Abd-el-Krim había pagado a los desgraciados soldados españoles.


Ellos, los legionarios de la 6ª Bandera no eran precisamente esos corderos llevados o dejados en el matadero, eran la fuerza de choque más precisa y temeraria de cuantas pisaban África y Marruecos, y los rifeños ya comenzaban a saber quiénes eran y como trabajaban los legionarios españoles.

lunes, 1 de agosto de 2011

EL BESO A LA BANDERA



Jaime sabía que eran los últimos reclutas, después se acabó, la mili era ya cosa de los libros e iba a ser cosa de batallitas que contar a hijos y nietos.  Estaba en formación en pleno acto de Jura de Bandera.  Se sentía emocionado, se sentía importante.

Era el guía de su Compañía e iba a ser el primero de todos sus compañeros en besar la Enseña Nacional.  Una Bandera de España que llevaba recogiendo los besos de tantos hijos a lo largo  de un par de siglos, que ya solo verla exportaba una extraña sensación, como la que despiertan las madres en los hijos.   Aquella Bandera representaba muchas cosas, la más importante, el compromiso con la Patria.  Ahora no le sonaba raro esa palabra, Patria.  Hace unos meses, para un muchacho recién salido del instituto, le sonaba a algo viejo, a algo de los libros, a cosas muy ajenas a su mundo.

En cambio ahora, tras dos meses de convivir con otros hombres, con encontrar hermanos entre la masa de desconocidos, de aprender a ser humilde, honrado, pulcro, educado (más si cabe), tenaz, abnegado, después de haber descubierto todos esos valores y virtudes que llevaban años ocultos en su interior, ahora entendía el porqué de ese esfuerzo y sacrificio.  Y en ese mismo instante comenzaba a honrar a todos aquellos Soldados que le habían precedido, y a los que posteriormente a lo largo de los años, en una u otra vicisitud, iban a continuar entregándose por España.

sábado, 30 de julio de 2011

LA OCTAVA CARGA


Tendrán los caballos alma…- Pensaba Rodrigo mientras picaba espuelas con su sable al frente, dando la cara a la muerte que le esperaba en forma de fusiles y balas, con los que los rifeños, escondidos tras zarzales  y chumberas, abrían fuego.  La sed era implacable, el polvo del fondo de aquel cauce seco del río Igán, se había quedado impreso en las pieles de los jinetes y sus corceles.

Agripa, el caballo de Rodrigo sudaba, sangraba por sus encías, los estribos y los continuos tirones propios de la batalla, le habían dañado toda la boca.  Sus costados sangraban, no abundantemente pero sí, que un manto rojo cubría el lomo de Agripa, las continuas arengas que le provocaban las espuelas del jinete, carga a carga le habían producido unas heridas importantes.  Pero seguramente para Agripa, ese magnífico caballo de color azabache, de generosa crin y de ojos abiertos y despejados, que llevaba 4 años de servicio en el Regimiento, todo eso, eran avatares de la vida de un corcel en un Regimiento de Caballería.

Rodrigo oía las voces de sus compañeros que hacían eco de las órdenes de sus Oficiales, de los pocos que ya quedaban, tanto Oficiales como la Tropa, andaban ya muy disminuidos tras las cargas a lo largo de aquel interminable 23 de julio de 1921, en el que el Regimiento de Cazadores Alcántara Nº 14 estaba entregándose en vida, a proteger a los maltrechos restos de la fuerza española, que tras el debacle en Annual, se batían en retirada hacia El Batel, en dirección a Melilla.

jueves, 28 de julio de 2011

EL LINCE



No fue fácil, todo era confusión, disparos, y gritos.  Nadie sabía con certeza que había pasado, y todo el mundo permanecía parapetado tras los vehículos.  Las balas silbaban por doquier, y entre el calor, el polvo, el sudor, y el temor no había forma de poder serenarse un segundo.
El Sargento 1º Piquer levantó la cabeza del suelo, donde permanecía agachado, al parar su vehículo y saltar al suelo cuando se produjo la primera explosión.  Por inercia se había situado parapetado tras la rueda derecha del “Lince”, y buscaba a tientas su fusil de forma infructuosa.  Lo había dejado dentro del habitáculo del vehículo, y en ese momento comenzó a arrepentirse.
Una explosión levantó por los aires al primer vehículo del convoy, era otro vehículo Lince.  Piquer pudo ver como el vehículo se elevaba y volcaba acto seguido.  La gran explosión provocó que el conductor de su vehículo maniobrase con brusquedad, y casi estrellara el Lince contra unas rocas.
Toda la columna se paró en mitad de la nada de aquel maldito paraje afgano.  Y en un instante posterior,  comenzaron los disparos y algunas explosiones cercanas a los vehículos.  Todo el mundo salió fuera de los vehículos, unos, los más avezados para responder al fuego de fusilería, y otros los más aturdidos o menos instruidos, se tumbaron en el suelo, o corrían de un lado para otro sin tener clara una dirección.

miércoles, 27 de julio de 2011

LOS FOTÓGRAFOS



Lo peor era la luz, esa bombilla que parpadeaba sin cesar y no dejaba ni un segundo para poder cerrar los ojos y sentir un instante de paz.  Así llevaba 4 días desde que en la ciudad de Vukovar lo había detenido un grupo de paramilitares croatas, mientras realizaba un reportaje fotográfico sobre la Iglesia ortodoxa de San Nicolás.  Junto a él habían retenido a tres españoles más, uno el conductor del vehículo, otro un redactor de la revista “Treasures of Europe”, y un ayudante de iluminación y fotografía.


Fueron detenidos a punta de kalasnikov, les golpearon, los maniataron y los metieron en la caja de un camión.  Ellos no paraban de gritar - ¡¡We are Spanish journalists!!- Pero las milicias croatas no se andaban con chiquitas, andaban asediados por las milicias serbias, y estaban seguros que el Ejército Popular Yugoslavo, iba a tomar la ciudad en su afán de acabar con los aires independentistas de los croatas, y cualquier sospechoso por mucho acento europeo que tuviera, era un posible enemigo potencial y aliado de los serbios, salvo que se demostrase lo contrario, y rara vez se podía demostrar.

martes, 26 de julio de 2011

NADA NOS IMPORTA EL FRIO


El frío se hacía insoportable, pero que era aquello comparado con el frío y los pesares que habían padecido en la travesía del Lago Ilmen en aquel frío enero del año 1942.  A fin de cuentas, al menos allí estaban calentitos, los “ruskis” todos los días los estaban deleitando con fuego de artillería, de carros de combate, y regalos personales de granadas y balas por doquier.

Pero que importaba todo ello, se estaba para lo que se estaba allí, que era rescatar a los alemanes de la bolsa en la que habían caído, y se había encomendado a ellos, a la Compañía de Esquiadores, pero sobre todo aguantar y demostrar como son los españoles.

-¿Cuántos vienen?- Se oyó tras una endeble pared. – Todos los que hemos echado hace un rato más unos 1000 más…jajaja…- Respondía José, Sargento de esquiadores, buen español, y hombre de oficio.

-Y no se dan por vencidos…, y mira que les estamos dando…- decía otro “guripa”, parapetado tras unos sacos y unos tristes muebles en un lateral de una casa en la calle de aquel maldito “Bol.U”. De pronto volvieron los disparos, las explosiones, todavía lejanas, no llegaban a la entrada del pueblo, pero se acercaban.

lunes, 25 de julio de 2011

VUELTA A CASA



Los motores cesaron, el ruido ensordecedor dejó de retumbar en las cabezas de todos los ocupantes del Hércules C-130. Sólo un extraño silbido recorría la estancia, nadie hablaba, nadie se miraba, todos permanecían cabizajos.

-Es la hora caballeros – Dijo el Capitán Vázquez, oficial de embarque –en cuanto baje la rampa, nos adelantaremos el Sargento Romero y yo, el resto, esperad a que suelten las eslingas y los cabestrantes de amarre.-

Todos asintieron, después de muchas horas de vuelo, podían oír y hablar sin tener que gritar. Todavía anclados a los asientos de red del avión, algunos no habían reparado en soltarse los cinturones de seguridad, seguían con la mirada en el suelo.

-Sánchez – Dijo el Capitán. –Pon tú la bandera encima una vez que suelten todo-. El Cabo 1º Sánchez era el Jefe del maltrecho pelotón que tenía que bregar con todo aquello. El silencio seguía dominando el ambiente, todo seguía igual, a pesar de las instrucciones nadie miraba a otro sitio que no fuera el suelo del avión. Todos buscaban en su interior respuestas a preguntas, soluciones a problemas, muchos querían evadirse o borrar esos instantes, pero no era posible, la vida era de esas cosas que se escriben con tinta indeleble.

domingo, 24 de julio de 2011

6 FUSILES EN T'ZELATA



Eran más de las 12 de la mañana, y el sol ya no daba tregua. Los rebeldes marroquíes seguían hostigando y en su empeño de tomar aquella loma. Hacia unas horas había muerto heroicamente el Teniente Ortiz de Zárate, y Gonzalo uno de los Cabos legionarios paracaidistas, de la 3ª sección de la 7ª Compañía de la II Bandera, andaba metido en medio de todo aquel desastre.

-¿Quién fue el listo que no dio armamento a los conductores?- Preguntaba García, un Cabo del segundo pelotón. Gonzalo lo miró y con un gesto grotesco, le dijo bastante.

-¡¡Que vuelven!!... ¡¡Que vuelven los moros…atentos!!- Se oyó una voz que gritaba desde el otro flanco de aquella loma. Todos se dispusieron con sus viejos fusiles del 7,92 al frente. Y ahí volvían. Una horda de moros rebeldes, que incluso tenían mejor armamento que los sufridos legionarios paracaidistas de aquel noviembre de 1957.

-¡¡Apuntad bien y sobre todo disciplina en el tiro…ahorrad munición que esto pinta para largo!!...- Gritaba Esteban, Cabo del primer pelotón de aquella desafortunada sección. Y el infierno se desató, ráfagas, tiros, y muy malas intenciones.

LA HABITACIÓN


Sonó un golpe seco en la pared, otro, y en un instante, el endeble muro de yeso y adobe, comenzaba a desmoronarse. La punta de una bayoneta francesa apuntillaba el endeble muro de aquella casa de la “judería”. Los franceses estaban entrando sin remisión, a puro de zapa y mina, habían derribado los débiles muros de las casas externas que daban al río.

Tuvo que ser así, es la única forma de entrar, porque en cada ventana, en cada tejado, en cada tronera, había un zaragozano dispuesto a vender caro el poco pellejo que les quedaba, tras este segundo sitio.

El muro se deshacía, y Pepe miraba absorto, no había salida, estaba en la última habitación de la casa, no había ventana, y junto a él, otros tres buenos zaragozanos, uno del Rabal, otro de la misma judería, y el último un voluntario catalán, que por extrañezas del combate, entre avances y retiradas, había acabado tan acorralado como ellos.

- ¿Que hacemos Pepe? Nos han atrapado en un agujero – Dijo Manolo, el escopetero del Rabal. A todos asustó la palabra atrapado, pero no había otra, habitación tras habitación se habían batido, y habían disparado con sus mosquetes, pistolas, escopetas de caza, y con alguna bomba de mano, pero una sección de tropas francesas habían tomado ese edificio, y ya no quedaba nada que hacer.