Bienvenidos al Blog

Bienvenidos a mi espacio personal, dedicado con mucho cariño y dedicación, a la vida en milicia, de ayer, hoy y todos los tiempos. En este blog iré colgando mis breves relatos, de esos que se escriben en momentos de inspiración, y que salen del corazón.

En ellos no hay ni motivaciones ideológicas, ni representación alguna de críticas o quejas, sencillamente son un compendio de ficciones literarias, que dedico a los españoles de todos los tiempos, que en un momento u otro de la historia de España, estuvieron, han estado o estarán vinculados con la vida en la Milicia, que han convivido con sus virtudes, sus defectos, sus emociones, sentimientos, pero sobre todo han sentido en sus espíritus, esas palabras que escribió Calderón de la Barca, y que rezaba en una estrofa aquello de "... la milicia no es más que una religión de hombres honrados...".

La espada y la pluma han sido compañeros de viaje durante toda la historia, y siempre se han respetado cuando la lid ha sido justa. Agradezco a todos los visitantes su tiempo por dejarlo aquí, y agradezco los comentarios que obviamente me servirán para mejorar
.

Todos los textos de este blog se encuentran bajo licencia legal de todos los derechos reservados al Autor, y por lo tanto, cualquier copia o difusión sin autorización ni conocimiento del autor, serán puestos en conocimiento de los servicios jurídicos. Este blog queda protegido por los derechos de autor y Propiedad Intelectual Registrada.

jueves, 4 de agosto de 2011

CABEZA DE PLAYA


El agua salpicaba desde los laterales de la barcaza, y algunos disparos silbaban por encima de las cabezas de los legionarios de la 6ª Bandera de la Legión, que estaba a escasos metros de la playa de la Cebadilla, en el inicio del desembarco en Alhucemas.


La artillería rifeña comenzó a vomitar fuego creando una barrera de fuego en la misma cabeza de playa.  Los legionarios miraban por encima de sus cabezas, y lejos de sentir miedo, sentían desesperación por no estar ya en tierra firme, comenzando hacer su trabajo.


Algunos disparos impactaron contra la barcaza. -¡¡Agachad las cabezas!!- Gritó el Capitán Novales, pero ninguno obedeció, todos seguían mirando esperando ver a los mal nacidos que les estaban aderezando la llegada.  En todos aquellos legionarios de la 6ª Bandera se podía ver a través de sus ojos, unos deseos implacables de venganza.  El que más o el que menos, tuvo un familiar o amigo o conocido asesinado en todo el caos y desbandada del desafortunado desastre de Annual. Y ahora tocaba devolver el pago con el que el moro Abd-el-Krim había pagado a los desgraciados soldados españoles.


Ellos, los legionarios de la 6ª Bandera no eran precisamente esos corderos llevados o dejados en el matadero, eran la fuerza de choque más precisa y temeraria de cuantas pisaban África y Marruecos, y los rifeños ya comenzaban a saber quiénes eran y como trabajaban los legionarios españoles.



La barcaza avanzaba entre el oleaje del mar, pronto se llegó a pie de playa, y saltó la orden de las voces de los oficiales - ¡¡¡Legionarios…a tomar la playa, todos al agua!!!- Y así lo hicieron todos.   

Las balas volaban cercanas, los rifeños estaban batiendo la playa con ametralladoras, y la artillería seguía con escasa precisión barriendo la playa.  Eso no detuvo a la 6ª Bandera, que avanzó primero con el agua al pecho, después con el agua a la cadera, soportando los disparos rifeños, y esquivando la metralla de los proyectiles de la artillería.


Cuando estaban a punto de llegar a pie de playa, oyeron por encima de sus cabezas, los sonidos de los motores de aviones.  La aviación que había despegado del “Dédalo” comenzaba a hostigar las posiciones rifeñas.  Varias explosiones mandaron por los aires a un par de nidos de ametralladoras con sus servidores.


El Capitán Novales ya en la playa, junto con un Sargento y dos legionarios, comenzaba a desplegar a su Compañía, para sacarlos de ese atasco playero.  Además recordaba las instrucciones que le había dado el Comandante Franco, que llegaba con la 7ª Bandera en breves minutos. – Paco, sal pronto de la playa con tus fuerzas, porque llegaremos nosotros y no podemos acabar metidos en un embudo y atascados.  Llega pronto, flanquea la playa y hacia el monte, nos encontraremos en la falda del monte Malmusi-.


La 2ª Compañía de la 6ª Bandera al mando del Capitán Novales comenzó a tomar al asalto la cabeza de playa.  Varios nidos de ametralladoras rifeñas estaban sometiendo a un castigo severo a la compañía, les impedían flanquear las posiciones rifeñas, y comenzaban a encontrarse atascados en una zona desprotegida y abierta.


Los aviones seguían atacando y destruyendo las posiciones rifeñas, pero no resulta efectiva al cien por cien, porque había posiciones ocultas entre maleza y rocas, de difícil visionado, y bastante efectivas.


El Capitán Novales mandó una escuadra al mando del Cabo Gregorio Guzmán, para que con granadas eliminaran dos posiciones que habían atascado el avance.  El Cabo Guzmán junto con 5 buenos legionarios, comenzaron a dar saltos, evitando los disparos de las ametralladoras.  

Las balas rifeñas los acorralaban en cada salto, pero no eran capaces de dañar o frustrar su avance.  El binomio de apoyo comenzó a realizar fuego de fusilería, dando caza a uno de los moros, en ese instante, Guzmán y  otros 3 legionarios se acercaron lo suficiente para lanzar unas cuantas granadas que silenciaron esas ametralladoras.  - ¡¡No os fiéis, que estos moros tienen 7 vidas, vamos hasta la posición y si alguno está con vida, darles el paseo!!- Gritó el Cabo.


Los legionarios se acercaron a la posición rifeña, había 7 cuerpos dispuestos en formas grotescas, aparentemente muertos, pero hubo uno que no convenció a Guzmán, y por ello, se echó mano al costado y sacó su bayoneta.  En ese mismo instante, el moro que tenía fijado Guzmán, dio un salto, y se lanzó sobre el Cabo con un cuchillo en la mano.  Guzmán como pudo esquivo dos lances mortales del moro, y de una patada en la rodilla obligó a este a caer al suelo, momento en el que aprovechando la inercia, le lanzó una cuchillada al cuello con la bayoneta.  Fue efectiva, un corte severo que desarmó al rifeño, y al llevarse las manos al cuello, el Cabo lanzó una puñalada mortal al pecho, la cual finiquitó al rifeño de una vez por todas.


El Capitán Novales al ver la acción de la Escuadra de Guzmán, supo que era el momento de lanzar un asalto en profundidad, y de esta manera abandonar la cabeza de playa, e introducirse para tomar posiciones ya en las faldas del monte Malmusi, por donde andaba la artillería rifeña.


La Escuadra del Cabo Guzmán continuó avanzando, y pronto estuvieron muy cerca para ver las posiciones de la artillería enemiga.  Tan cerca que tuvieron que refrenar el ímpetu que les salía de las venas, para no lanzarse al ataque, y acabar siendo víctimas de la pasión por vulnerar la razón.  Y Guzmán hombre ducho en estos avatares, supo calmar a sus compañeros.


La artillería seguía batiendo la playa, y la 7ª Bandera comenzaba a desembarcar, y si esas baterías artilleras no eran silenciadas, la suerte de los legionarios que estaban llegando a la playa, estaba echada.  Así que forzando la seguridad en pos de la velocidad, el Capitán mandó nuevos saltos a toda la Compañía, no sin antes dar la voz que todos deseaban -¡¡¡Calad bayonetas y a degüello legionarios!!!...¡¡¡Por España y por nuestros hermanos caídos!!!... vamos a tomar esas posiciones nos cueste la sangre que nos cueste…


Los legionarios de la 6ª Bandera calaron sus bayonetas en los fusiles, afilaron sus miradas y no se plantearon lo fácil o difícil de la empresa que se les venía encima, tan solo pensaron en que había llegado la hora de vengar a los miles de españoles sacrificados y masacrados por las huestes rifeñas.  Demasiada maldad como para no ser tenida en cuenta.


Los rifeños al ver avanzar la 2ª Compañía a una velocidad endiablada, librándose de sus disparos, y ganando terreno sin piedad alguna, comenzaron a pensar que aquello que se les venía encima no eran precisamente hombres santos.  Los legionarios disparaban mientras avanzaban y avanzaban, el Capitán Novales con la pistola en la mano, arengaba a sus hombres.-¡¡Venga vamos…vamos….a por ellos…sin cuartel…sin cuartel…!!!- Y los legionarios avanzaban y avanzaban, con la mirada fija, fría y la sangre caliente, hirviendo…


Pronto se llegó a distancia de fusil, y los disparos comenzaron a cruzarse, pocos legionarios caían, y muchos eran los rifeños que ya no se levantaban.  A cada salto, los legionarios disparaban y saltaban, y provocaban mayores daños entre los moros.  


El terreno pasó de ser arenoso, a ser abrupto, con rocas y vegetación baja, agreste, pero eso no importaba a la 6ª Bandera, ni a los legionarios del Capitán Novales, que aun dejándose codos y rodillas en esos pedregales, avanzaban, saltaban, reptaban, disparaban y seguían avanzando.


Al observar los rifeños que la 2ª Compañía se les venía encima, situaron varios cañones en tiro tenso, con la intención de defenderse de una forma directa e inmediata de todo aquello que se les venía encima.


A estas alturas del fregado, la Escuadra del Cabo Guzmán ya había llegado a distancia de cuchillo de las piezas más septentrionales.  Los sirvientes de la última pieza no se habían percatado de la presencia de los legionarios, los cuales ya estaban diseñando mentalmente su asalto.  Guzmán hizo indicaciones de “A cuchillo”… y todos quitaron desenvainaron las bayonetas, y con sigilo se lanzaron a por los moros.


Fue rápido y fulminante.  Cada legionario eligió un blanco, y en un par de segundos se lanzaron a los cuellos de los rifeños, no tuvieron tiempo ni de exhalar.  Tomado ya el flanco, recogieron sus fusiles, y comenzaron a apuntar a los sirvientes de la siguiente pieza.  Esperaron al asalto del resto de la Compañía y de la Bandera.  En cuanto comenzaron los primeros disparos, Guzmán y los suyos, eliminaron de un golpe certero a todos los servidores de la pieza.


La 6ª Bandera avanzó hasta la posición de los rifeños, los sirvientes de las piezas de artillería o bien salieron huyendo, o se quedaban a batirse en cuerpo a cuerpo con la Legión.  Tan malo para ellos fue el correr como el quedarse.  Una ola implacable de hombres de sangre ardiente, arrolló a las baterías de artillería, a sus sirvientes y a cuantos andaban por ahí y no llevaban el uniforme de la Legión.  Guzmán y su Escuadra anduvieron disparando de forma certera a los huidos, mientras las Compañías de la 6ª Bandera tomaban las posiciones rifeñas, y las consolidaban.


Algunos rifeños entablaban combate cuerpo a cuerpo con los legionarios, pero obviamente el empuje y la motivación la tenían los legionarios, y la fe en la victoria y la justificación por los hermanos asesinados también, así que los cuchillos y bayonetas legionarias cumplieron con su obligación, y no dieron cuartel a nadie.


Los rifeños que se rendían con la esperanza de la benevolencia de los que habían vencido, se toparon con la misma justicia que ellos habían departido en el Monte Arruit.  Cuando llegó la 7ª Bandera tal y como se había planeado, las faldas del Monte Malmusi eran ya españolas.


El Cabo Guzmán prosiguió avanzando, tocaba subir las escarpadas laderas.  Sabía que debía esperar al grueso de la Bandera, pero el enemigo se batía en retirada, y no debían dejar que se posicionase sobre el terreno.  Comenzaron a recibir fuego de fusilería, y la Escuadra de legionarios lejos de frenarse en su avance, devolvía el fuego como mejor podían.  Uno de los disparos mató a uno de los legionarios.  Aquello los enfadó si cabe más, y se lanzaron al asalto.  Otro cayó, y Guzmán sabiendo que eso ya era síntoma de poca consistencia en el asalto, dudó.  Si regresaba hasta las posiciones de la Bandera, los rifeños se iban a reforzar en esas posiciones, e iba a ser difícil echarlos de allí sin asumir más bajas.   

Si continuaba el asalto, iba a dar tiempo a la Compañía del Capitán Novales que les andaba pisando los talones, a llegar a una posición más ventajosa, en un altiplano, desde donde el asaltar la cima del monte iba a resultar más sencillo, pero también sabía que si continuaba, seguramente la misión les iba a demandar a todos la vida.  Miró a sus compañeros y les hizo un gesto con la cara, todos entendieron.-Si toca morir, morimos Cabo, pero vamos a sacarles los ojos y las tripas a estos mal nacidos- Dijo uno de los legionarios, y el resto, sin mediar palabras, comenzaron el asalto hacia esas posiciones rifeñas.


Los disparos los abrazaron, y la Escuadra de legionarios cumplió su papel, hostigó y asaltó, causó muchas bajas, no permitió que los rifeños se pudieran situar con comodidad en las posiciones defensivas, y sobre todo sirvió para que la 2ª Compañía viera a sus hermanos morir mientras les allanaban el camino, y poseídos ya por el fragor del combate y la razón que guiaba cada uno de sus pasos, ese día tomaron las posiciones y el monte.  

Vengaron con sangre y honor a todos y cada uno de los caídos, y sobre todo honraron a la Escuadra del Cabo Guzmán, quienes siempre en primera línea, en el puesto de mayor riesgo y fatiga, no dudaron en entregarse al sacrificio, sabiendo que sus hermanos honrarían su memoria desde ese día hasta la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario