Bienvenidos al Blog

Bienvenidos a mi espacio personal, dedicado con mucho cariño y dedicación, a la vida en milicia, de ayer, hoy y todos los tiempos. En este blog iré colgando mis breves relatos, de esos que se escriben en momentos de inspiración, y que salen del corazón.

En ellos no hay ni motivaciones ideológicas, ni representación alguna de críticas o quejas, sencillamente son un compendio de ficciones literarias, que dedico a los españoles de todos los tiempos, que en un momento u otro de la historia de España, estuvieron, han estado o estarán vinculados con la vida en la Milicia, que han convivido con sus virtudes, sus defectos, sus emociones, sentimientos, pero sobre todo han sentido en sus espíritus, esas palabras que escribió Calderón de la Barca, y que rezaba en una estrofa aquello de "... la milicia no es más que una religión de hombres honrados...".

La espada y la pluma han sido compañeros de viaje durante toda la historia, y siempre se han respetado cuando la lid ha sido justa. Agradezco a todos los visitantes su tiempo por dejarlo aquí, y agradezco los comentarios que obviamente me servirán para mejorar
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martes, 30 de julio de 2013

EL CAZADOR



Sonó un “zasss” seco, y el dragón francés cayó del caballo fulminado.  Toda la columna se paró con dificultad, sabían lo que iba a suceder.  Segundos después sonó un atronador ruido que provenía de un mosquetón, y que retumbó por todo el valle de Bielsa.
Eusebio acababa de marcar en la culata de su mosquetón la baja doscientos.  Y sentía en su fuero interno la necesidad de llegar a mil.  Había sobrevivido a la carnicería de Zaragoza.  Fue uno de los pocos defensores que una vez rendida la ciudad, y hechos prisioneros sus habitantes, pudo escaparse nadando a contracorriente por las aguas del río Gállego.  Supo enseguida que su lucha no había acabado.
A cada brazada recordaba a la familia caída, a los amigos muertos, y sobre todo al ultraje e infamia a la que había sido sometida la ciudad más honrosa de España. Había sobrevivido a los dos sitios, había luchado primero en los muros de Santa Engracia, después en la Puerta del Carmen, y finalmente había luchado casa a casa en las Tenerías.  Había visto como la crueldad del ejército francés se ensañaba con la población civil y con los heroicos defensores de Zaragoza, y se había jurado vengar la afrenta mientras hubiera un soldado francés es suelo español.

lunes, 29 de julio de 2013

EL RUIDO


 https://resources.safecreative.org/work/1303314857346/label/logo-150
Un rojo y gélido amanecer había despertado ese 6 de febrero de 1938 en los páramos de Teruel.  El Teniente Alcázar formaba parte de la 1ª División de Caballería al mando del General Monasterio.  Su Unidad era el Regimiento Castillejos Nº 9, y él pertenecía al segundo Escuadrón del Regimiento.
Esa noche previa al día 6 el Teniente Alcázar no había podido conciliar el sueño, demasiada responsabilidad, el Capitán Jefe del 2º Escuadrón, había caído enfermo por neumonía, y el Coronel le había dado la responsabilidad como oficial más antiguo, de ser el Jefe del Escuadrón en la batalla que se avecinaba.

viernes, 7 de junio de 2013

LOS CABALLEROS



https://resources.safecreative.org/work/1303314857346/label/logo-150

-Buenos días mi Primero, otra mañana de paseo – Dijo el Soldado Ramiro Suarez a Juan José Rupérez su Cabo Primero.


-Cualquier cosa es mejor Suarez que quedarnos en el Destacamento un día entero viendo pasar las nubes- Respondió Rupérez.  Y ambos se metieron dentro del Nissan Patrol, que era su vehículo y compañero de fatigas, en todas las misiones de patrulla en la Serbo-Bosnia en aquel año 1996.


El vehículo salió del Destacamento de Duzi y se dirigió por la carretera para realizar la ruta de Duzi- Drazin Do- Trebinje.  La misión era sencilla, dejarse ver, verificar que en la ruta no había existencia de check points ilegales, e informar de cuantas cosas se acontecieran durante las 8 horas de patrulla, para que los informes de inteligencia fueran lo más precisos posibles.


Suarez era un Soldado veterano y era buen conductor, conocía bastante bien “su Nissan”, era concienzudo y meticuloso con su moderno corcel.  Como buen soldado de Caballería, sabía que el mantenimiento de su medio de transporte, era vital para el desempeño de cualquier misión, y por eso, su vehículo nunca fue de los que se quedó tirado, de los que nunca dio fallos achacables a la negligencia o pasividad.  Como buen jinete, sabía que su montura debía estar preparada para cualquier misión, y por ello, por sentir muy suyo aquel vehículo, lo trataba con el respeto que se merecía.

domingo, 31 de marzo de 2013

Pólvora, humo y polvo en el Rabal



Polvo…gritos…sonidos de guerra…Todavía aturdido Jesús, se levantaba del suelo…no se ubicaba.  Veía a paisanos correr, a sus vecinos del Rabal, que junto con él se habían atrincherado en una pequeña casa cercana al Puente de Piedra. –Debió ser una granada o un cañonazo…- pensaba mientras recomponía sus ideas, y se libraba de escombros y del susto.

Buscó con ahínco su fusil, y lo encontró junto con el cuerpo de Carmelo Soteras, su vecino y amigo de correrías de juventud.  Una fea grieta le abría la sien, y dejaba una espantosa imagen de la cabeza del vecino abierta como un melón.  Pobrecico- Pensó mientras cogía el fusil.

Con presteza se volvió hacia el lugar que antes había sido su parapeto, ya no existía, era un punto de luz en la tapia de aquella casa. –Mejor, escombros…mejor.- Se dijo a sí mismo, mientras se tumbaba y cargaba el fusil.

jueves, 14 de marzo de 2013

Nadie queda atrás...




-¡Alto!- Ordenó el Teniente Lucas.  Toda la patrulla se desplegó en un perímetro de unos 30 metros, creando un círculo casi perfecto.  Cada uno de los componentes se arrodilló, y como aquel bosque era tan denso, profundo y oscuro, todos sabían que debían concentrarse en agudizar el oído.  Aquel bosque estaba muerto, no había animales, no había ruidos.  Ni siquiera el Sol penetraba por las copas de aquellos negros árboles, y ni siquiera el viento era capaz de mover las ramas y hojas muertas de lugar atroz.

El Sargento Mejías se acercó despacio al Teniente Lucas.- Mi teniente, este puto bosque me da mal rollo…, no hay ruidos, no hay bichos, no hay nada… y tiene que haberlo….tiene que haberlo…- Le decía situándose espalda con espalda, sin dejar de mirar a un sector concreto dentro de aquel círculo defensivo.
El Teniente Lucas respiró profundamente, movió la cabeza afirmativamente y le respondió. – Mejías ya sé que esto no pinta bien, y tenemos claro que los informes que nos han pasado, juran y perjuran que ellas se encuentran aquí, pero tú me dirás, no se ve nada, no hay indicios de nada…- 

Mejías se giró hacia el Teniente, y mirándole a los ojos le puso cara de circunstancias.  Se levantó y se fue a su lugar dentro de aquel despliegue defensivo.